¿Debemos expresar nuestras emociones delante de nuestra familia?

La expresión libre de nuestras emociones es parte natural y necesaria para la sana elaboración del duelo. A veces creemos que si lloramos le vamos a agregar más dolor a la familia que también está sufriendo. Esto no es así. Al compartir la tristeza, lejos de aumentar, se alivia. El reprimir la tristeza, el llanto o el no hablar de lo que nos pasa y sentimos como, bronca, alivio, miedos o culpa solo nos añade más dolor.

 

Existe la creencia que, si no hablamos, no lloramos, no entramos en contacto con el duelo, este se disipara. Esta falsa creencia puede complicar el duelo. Si no entramos en él, reconociendo y aceptando lo que estamos sintiendo para elaborarlo, el duelo quedara postergado y latente en nuestra vida.

 Crear un espacio de comunicación abierta en la familia, habilitándonos para expresar las vivencias propias del duelo, nos ayudara a reconocer que quizás a diferentes tiempos, todos vivimos reacciones similares. Esto aliviara la sensación de rareza de lo que nos pasa.

 Si hay niños en duelo, ellos también necesitan que se les habilite y no censure en la expresión de sus emociones y preguntas. Está bien el demostrar que hay una vivencia de dolor que estamos compartiendo como familia, pero debemos evitar que los niños, estén expuestos a demostraciones exacerbadas de dolor y de desborde emocional. Esto puede causar impresión en el niño y generarles una sensación de desprotección e inseguridad.

 Es sano y saludable tomar contacto, de a poco, al tiempo de cada uno, y poder atender y expresar los sentimientos y las reacciones emocionales que estemos viviendo.

 

Clr. Mabel Weiskoff